Alcohol: un nuevo objetivo para tratar la dependencia y los riesgos de recaída

Un nuevo ensayo preclínico ha demostrado que la activación del receptor GPR139 en el cerebro reduciría el consumo excesivo de alcohol y el dolor de abstinencia.

La activación del receptor GPR139 en el cerebro reduciría el consumo excesivo de alcohol y el dolor de abstinencia, según una nueva investigación preclínica en ratas macho. Estos resultados, publicados en eNeuro Esperamos desarrollar un nuevo enfoque para el tratamiento de los trastornos relacionados con el alcohol.

Más de un tercio de los medicamentos farmacéuticos aprobados se dirigen a los receptores acoplados a proteínas G (GPCR) en el cerebro. Un receptor perteneciente a esta familia, GPR139, se expresa fuertemente en la habénula, una región del cerebro que desempeña un papel fundamental en el deseo.

Ansia, "un deseo poderoso o compulsivo de usar una sustancia psicoactiva"

En la edición más reciente de la Clasificación Internacional de Enfermedades, el ansia se define como "un deseo poderoso o compulsivo de usar una sustancia psicoactiva" cuando no se desea en ese momento. Este síntoma es parte del criterio de dependencia de una sustancia, pero no es necesariamente obligatorio para calificar la existencia de una adicción. El deseo puede persistir durante semanas o incluso meses después de suspender la sustancia, y puede ocurrir en cualquier momento.

Puede ser inducido por estímulos asociados con el uso de la sustancia. Por ejemplo, pasar por el departamento de "alcohol" de un supermercado puede desencadenar un episodio de antojo, como el estrés y las emociones negativas. La mayoría de los investigadores creen que el deseo es un poderoso predictor de una recuperación en el uso de la sustancia problemática.
En base a estas observaciones, el investigador del Instituto de Investigación Scripps (TSRI) Olivier George y sus colegas encontraron que la activación de GPR139 redujo el consumo de alcohol y restableció los umbrales de sensibilidad al dolor en ratas dependientes de GPR139. el alcohol. Este estudio es el primero en establecer el efecto de la manipulación de GPR139 en el comportamiento alcohólico y proporciona pistas para desarrollar nuevas drogas contra la dependencia del alcohol.

Sin embargo, la literatura científica es cada vez más prolija cuando las asociaciones entre el cerebro y la dependencia del alcohol. Una nueva investigación acaba de demostrar que la amígdala podría explicar por qué algunas personas (en promedio el 15% de la población general, Ed) tendrían más probabilidades de convertirse en alcohólicas que otras. Estas personas producirían el neurotransmisor inhibitorio GAT3 demasiado débilmente y, por lo tanto, serían más sensibles a los efectos de la dependencia del alcohol.

El metabolismo de las ratas, muy cercano al de los humanos.

Para lograr estos resultados, los investigadores también han realizado pruebas en ratas, que se sabe que tienen metabolismos muy similares a los de los humanos. Los animales tenían la opción de beber agua azucarada o alcohol. Después de un tiempo, los sujetos en su mayoría prefirieron el agua azucarada al alcohol, con la excepción del 15% de ellos. Este último persistió en su elección, incluso cuando los científicos les aplicaron una descarga eléctrica cada vez que preferían el alcohol al agua azucarada. "Una de las características básicas de la adicción es que sabes que te hará daño, o incluso que te matará, y aún así continúas haciéndolo", dice Markus Heilig, director del Centro de Neurociencia Social y Afectiva. Una vez establecido que el 15% de las ratas dependían del alcohol, los investigadores estudiaron sus cerebros.

Como resultado, el gen GAT-3 se expresó a niveles mucho más bajos en todas sus amígdalas. El equipo luego transpuso este descubrimiento a humanos muertos. En personas con dependencia documentada del alcohol, los niveles de GAT-3 en la región de la amígdala también fueron más bajos que en los sujetos sin alcohol.

Lobby de alcohol

En Francia, el exceso de alcohol continúa matando en grandes cantidades, a pesar de una disminución en el consumo en los últimos 50 años, con 49,000 muertes cada año. El alcohol es responsable de 36,500 muertes en hombres, lo que representa el 13% de la mortalidad masculina total, y 12,500 muertes en mujeres, o el 5% de la mortalidad total. El abuso conduce a complicaciones hepáticas, cardiovasculares, neurológicas y cánceres.
Presionado por el Elíseo, el lobby del alcohol presentó el miércoles 27 de junio su "contribución" al plan contra el alcoholismo. Este último es parte del plan nacional de salud pública dirigido por el Ministro de Salud, Agnès Buzyn. Entre las 30 medidas propuestas, la mayoría tiene en su visor la cultura del "consumo excesivo de alcohol" ("Express Biting") muy común entre los jóvenes y la alcoholización fetal que se refiere a 700 a 1000 nacimientos por año.