Análisis de sangre: ¿cómo tranquilizar a los niños que tienen agujas de fobia?

La prueba de sangre es, lamentablemente, el corolario de un control médico de calidad. Aquí hay algunos consejos para ayudar a su hijo a vivir este evento.

Debido a que son necesarios para un buen seguimiento médico, no es inútil saber cómo manejar el miedo a las agujas de sus hijos.

Pomada anestésica

Para hacer esto, sepa que es posible adormecer la piel para dormir con un ungüento anestésico dos horas antes del análisis de sangre. Un parche anestésico tendrá las mismas causas y los mismos efectos. Si el niño está muy nervioso, también es posible ir al hospital para que inhale el gas MEOPA antes de reunirse con la enfermera. Esto lo ayudará a relajarse.

Ir a los lugares donde se realizará la picadura unos días antes también puede ayudar al niño a comprender mejor el evento. Mirar fotos de agujas y tomar muestras de sangre también es un buen enfoque.

Puede acelerar este momento preparando su cuerpo: la absorción de líquido hincha las venas y acelera el flujo sanguíneo. Se le debe dar mucha agua.

Quédate al lado de tu hijo

Durante el procedimiento, es una buena idea permanecer cerca de su hijo, aconsejándole que lo mire en lugar de enfocarse en la aguja. Hablar con él también puede ayudarlo a manejar mejor su estrés. En términos más generales, explicarle a su hijo por qué será picado y responder todas sus preguntas ayudará a evacuar muchas de sus ansiedades. Esto sirve, en la jerga psicológica, para "racionalizar el evento". Último consejo: pídale a su hijo que respire lentamente, esto ayudará a relajarlo por completo.

Después de la picadura, recompensar a su hijo con un pequeño obsequio ayudará a reducir las sensaciones desagradables causadas por la picadura y abordará mejor la posterior.

Terapia cognitiva y conductual.

Si, a pesar de todas estas precauciones, su hijo aún es propenso a sufrir ataques de pánico ante la idea de recibir una inyección, puede estar sufriendo de belonéphobie, mejor conocida como "fobia a las agujas". Esta categoría de fobia provoca una disminución de la circulación sanguínea, así como una disminución de la frecuencia cardíaca y la presión arterial. En los casos más graves, el simple hecho de considerar la confrontación con el objeto causa sudores fríos, temblores y molestias vagales.

En este caso, es recomendable que su hijo siga una terapia cognitiva y conductual que le permita domesticar su miedo y trivializarlo. El psicólogo se centrará en comprender de dónde proviene este miedo a las agujas (¿escuchó historias de picaduras dolorosas, leyó novelas o vio películas de terror sobre el tema?) ¿Estaba mal? "picado" en el pasado? ...)

La fobia a las agujas es común. Los investigadores estiman que entre 1 niño y 1 de cada 10 o 20 adultos tienen fobia a las agujas.